Juchitán ya se pudrió y solo intentan tapar cloaca con mentiras y propaganda; Andy, Harfuch y los duros (y no tan duros) de Morena están presentes en grilla de Oaxaca; y De coyuntura, las iniciativas de libertad de expresión
COLUMNA
+ Juchitán ya se pudrió y solo se les ocurre intentar tapar la cloaca con mentiras y propaganda.
+ Andy, Harfuch y los duros (y no tan duros) de Morena también están presentes en la grilla de Oaxaca.
+ De coyuntura, las iniciativas de libertad de expresión; el Estado está obligado a garantizar un entorno seguro y gobernable para todos.
PRIMER TIEMPO
Se ha comentado en esta columna en diversas ocasiones que Juchitán ya se pudrió o lo dejaron pudrir.
Ese importante municipio del Istmo de Tehuantepec es el reflejo de la fallida política de seguridad en Oaxaca y de los inútiles esfuerzos oficiales para intentar tapar lo que todos ven, no sólo en Juchitán sino en la región: asesinatos en dramático aumento; tráfico de drogas y de personas, principalmente ilegales; extorsión sin freno con el criminal “cobro de piso” y muchos otros delitos que sólo son posibles con la evidente connivencia de las autoridades municipales, estatales y hasta federales con los grupos delincuenciales.
¿Cuál ha sido la respuesta?
Mentir, presentar datos y cifras que no tienen ninguna vinculación con la realidad del Istmo ni del estado. El absurdo es que cada que se les ocurre hablar del tema en las conferencias semanales del inútil y pomposamente llamado “gabinete de seguridad”, más tardan en distribuir su propaganda que presentarse nuevos hechos delictivos y de sangre, desmintiéndolos.
El gabinete de seguridad lo integran la Secretaría de Gobierno, a cargo de Jesús Romero López; la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, al mando de Félix Quiroz Javier; el Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública (SESESP), que dirige Karina Barón Ortiz. También participa la Policía Vial Estatal que encabeza Toribio López Sánchez.
Rescato una parte de la columna de María de Los Ángeles Nivón del pasado 17 de junio, pero que sigue vigente a a luz de los últimos hechos de violencia:
“La seguridad no depende únicamente de patrullas y operativos; también requiere inteligencia política, prevención de conflictos y control territorial. Hoy Oaxaca evidencia serias deficiencias en esos tres frentes.
“El caso más preocupante se vive en el Istmo. Municipios como Juchitán de Zaragoza y Santo Domingo Tehuantepec han vuelto a ocupar espacios en las páginas rojas.
“Las ejecuciones son cada vez más frecuentes, pero lo verdaderamente alarmante es la forma en que ocurren: hombres armados irrumpen en viviendas para asesinar a sus víctimas.
“Es un nivel de violencia que refleja control criminal, impunidad y ausencia de autoridad.
“Cuando los delincuentes entran a una casa para ejecutar a una persona, el mensaje es claro: ya no temen al
Estado.
“Cuando las familias sienten que ni siquiera su hogar es un lugar seguro, la crisis deja de ser un problema policiaco y se convierte en una crisis de gobernabilidad...”
Las cifras oficiales no coinciden con lo que viven los ciudadanos, por eso falla la estrategia oficial de comunicación y su afán de imponer una narrativa falsa; lo que dicen y declaran tiene un efecto búmeran, se les regresa de manera negativa con reclamos, desmentidos y reproches; sólo hay que ver los comentarios a sus publicaciones en redes sociales y en medios de comunicación.
Lo grave es que, como gangrena criminal que se extiende sin cura, lo mismo que sucede en Juchitán se está replicando en muchas regiones del estado de Oaxaca, mientras los gobiernos de los tres órdenes, municipal, estatal y federal, miran para otro lado o peor, deliberadamente no hacen nada, lo que llevaría a pensar otros motivos y explicaciones.
SEGUNDO TIEMPO
La frase de la semana: las visas son un privilegio, no un derecho.
¿Cuántos mexicanos tienen visa estadounidense? Miles, créame usted que es un trámite necesario para muchos pues la recurrencia al país vecino es por servicios médicos, de ocio, a veces de compras. Es cierto que la comunidad migrante la mayoría no cuenta con visa, pero a los nuevos ricos les encanta tenerla y presumirla.
Imagínese que de pronto el gobierno de ese país se reservara el derecho de admisión, pues eso pasó con uno de los principales personajes morenistas. Le quitaron la visa y el privilegio de viajar con el dinero del pueblo como nuevo rico. No solo eso, su reputación está en duda pues participar en actividades delictivas, representar un riesgo para la seguridad púbica, involucrarse en actividades con el terrorismo o apoyar a grupos terroristas, son algunas de las causas por las que el gobierno de EU puede retirar la visa.
Andy, Andrés Manuel López Beltrán, tiene sus intereses en Tabasco pero también en Oaxaca donde ha traído inversionistas, si se le puede llamar así.
El proyecto aquí quedó en veremos, tanto en el Istmo como en Puerto Escondido donde dicen que el señor es parte importante. Como secretario de Morena acudió también aquí varias veces y ahora, hasta el gobernador Salomón Jara firmó una carta hablando de soberanía.
Pero si usted observa con más cuidado, se puede preguntar ¿y qué razón tiene que Omar García Harfuch, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de México, aparezca con el embajador de EU en nuestro país? ¿O asista a una reunión de la DEA en Argentina? Es que quizá la sucesión se está moviendo anticipadamente y por supuesto que Estados Unidos tendrá mano. Si no puede cambiar el rumbo en la intención del voto hacia la oposición, puede por lo menos apoyar un perfil como García Harfuch, que perdió ya una primera contienda interna con los duros de Morena contra Clara Brugada.
Ahora de nuevo parece que los duros están en la pelea, pues a la par del anuncio de la cancelación de la visa del llamado Andy, una filtración de un supuesto testigo protegido tratan de vincular a Harfuch con el huachicol fiscal, que es una de los principales señalamientos al grupo del hijo del ex presidente Andrés Manuel Lopez Obrador. ¿Es raro? O es ese canibalismo político anticipado.
Por lo pronto en Oaxaca ya van definiéndose estos bloques.
Se pudo ver en el informe de la senadora Luisa Cortés Garcia, esa que no mueve ni un dedo para los eventos pero le gusta pedir a nombre de AMLO todo el apoyo necesario. Bien, pues en este último informe reunió a gente que estuvo apoyando en su momento a Adán Augusto, a gente de Marcelo Ebrard y por supuesto a los muratistas que la han arropado, pero llamó la atención que todos estos estuvieran cuidados discretamente por agentes de la SSP federal. ¿Qué hace la gente de Harfuch en un evento aparentemente menor, pero que es parte de la precampaña de la senadora?
Hay que hacerle caso al ex embajador de Estados Unidos y actual subsecretario de Estado del gobierno gringo, Christopher Landau, conocido como “El Quitavisas”, y comprar palomitas, además de ir anotando los puntos porque estos en algún momento serán las piezas que encajen en el rompecabezas.
TERCER TIEMPO
Quise consultar las iniciativas de libertad de expresión que se discuten en el Congreso de Oaxaca y me topé con la primera ironía del asunto, la página del Poder Legislativo es un laberinto que no transparenta nada. Buscadores que no buscan, gacetas que no cargan, un historial de iniciativas que parece pensado para que nadie, salvo quien ya sabe exactamente qué fecha y qué número de expediente busca, encuentre nada.
Es la incongruencia de fondo antes de entrar siquiera al contenido, un Congreso que legisla sobre el derecho a informar y a ser informado, mientras su propio portal se comporta como una caja negra. Si no se puede consultar, la transparencia es un membrete. Solo ellos saben qué.
Y lo que hay adentro, cuando por fin se logra pescar algo, tampoco convence.
Está la iniciativa que propone un Protocolo Estatal de Protección a Personas Periodistas dentro de la Ley de la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca, con respuesta obligatoria de las autoridades en 72 horas ante un riesgo inminente. Suena bien en el papel. El problema es a quién protege ese papel. Una ley que define desde el escritorio quién cuenta como periodista digno de protección, abre la puerta a que la protección se convierta en dádiva política; se cobija a los afines, a los que cubren favorablemente, a los que no incomodan. Y a los demás, a los que de verdad ponen el cuerpo en la nota incómoda, que se las arreglen.
Luego está la propuesta de Analy Peral, de quien —lo digo sin pena— no tenía referencia de su existencia o que una diputada se llamara así hasta este ejercicio, y que plantea agravar las penas por ejecución extrajudicial de periodistas.
No es la única. Hay una tercera, la ciudadana, respaldada por casi cuarenta organizaciones civiles, que lleva turnada en comisiones desde 2022 sin dictamen. Y probablemente haya más que ni siquiera logré localizar en ese portal averiado. Ni siquiera esa iniciativa ciudadana está libre de sospecha; huele a colectivo a modo, no a periodistas genuinos, sino a oportunistas que se cuelgan del tema porque da réditos, porque hay cámaras, porque hay indignación fresca que capitalizar.
Cada quien con su versión, cada quien con su nombre en el encabezado. No hay una sola respuesta de Estado; hay una carrera de protagonismos legislativos disfrazada de urgencia. Y no va a pasar nada. Ya lo vivimos.
Y todas, sin excepción, arrancan del mismo punto, un hecho atroz. Ahora fue el asesinato de Alejandro Leyva Aguilar el 22 de julio es el que detonó esta ronda de iniciativas, como antes lo fueron otros nombres, otras balaceras, otras desapariciones.
El patrón ya es reconocible en Oaxaca, se indigna el Congreso, se presentan iniciativas, se turnan a comisión, se hacen fotos con el gremio periodístico, y ahí se quedan.
La iniciativa ciudadana de 2022 es la prueba viva de a dónde van a parar estos gestos cuando se apaga el ruido mediático, a un cajón. Y ya de paso, eso de querer bautizarla "Ley Alejandro" tampoco se me hace serio. No se trata de traer un féretro por delante como bandera ni como membrete legislativo. Se le debe al periodista una investigación resuelta, no una etiqueta que lo convierte en emblema de la iniciativa de turno que servirá para nada y para lo mismo.
Pero hay algo más de fondo, y es donde de plano no comparto el enfoque. El Estado no debe fabricar protocolos de protección para un gremio, como si el periodismo necesitara un fuero especial y el resto de la ciudadanía no. Lo que el Estado está obligado a garantizar es un entorno seguro y gobernable, para todos, punto.
Si Oaxaca fuera un territorio donde no allana la impunidad, donde la fiscalía investiga, donde un funcionario no puede amenazar a nadie sin consecuencia, los periodistas —y los taxistas, y los comerciantes, y cualquier ciudadano— estarían protegidos sin necesidad de un título sexto a modo.
Legislar “protección a periodistas” en un estado ingobernable es curar el síntoma y dejar intacta la enfermedad. Y mientras tanto, seguimos sin poder ni siquiera leer el expediente completo en la página oficial.
COLOFÓN
Al gabinete del gobernador Salomón Jara le dice el “ya merito”. Y es que nos platican que cuando le preguntan de los cambios, este responde “ya merito”. Los cambios que estaban pensados para los primeros días de agosto deberán esperar. Y puede que sea en agosto, septiembre, octubre o hasta que tome alguna decisión o lo obliguen a ello.
Vaya, si después de la Guelaguetza iba a hacer un balance y un ajuste, este no se dio.
Al contrario, reforzó la presencia de algunos de sus colaboradores en medios, como la secretaria de Turismo, Saymi Pineda Velasco o Víctor López Leyva, el secretario de Fomento Agroalimentario y Desarrollo Rural, quien le ha traído más pena que gloria.
Estás dos últimas semanas de agosto muy seguramente servirán para pensar pero no para cambiar.
Luego llega septiembre, mes de la patria y los antojitos en el Zócalo, pues es el baño de pueblo y es el inicio del proceso electoral y qué tanto pasará en ese mes. ¡¡¡Ojalá no tiemble!!! Y si tiembla, que sea poquito, porque hemos tenido malas experiencias en septiembre.
Quizá cuando se acerquen los tiempos para el relevo en el Congreso se den estas renuncias o cambios, pero no será ni en octubre ni noviembre.
O tal vez sorprenda con designaciones de última hora, qué sé yo.
NGE

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