Saldo de la revocación de mandato: están en la antesala de la derrota como movimiento; Por fin se fue el cuestionadísimo Adán Augusto López; y Reforma electoral cerraría posibilidad de que le disputen el poder al oficialismo
COLUMNA
+ Saldo de la revocación de mandato: están en la antesala de la derrota como movimiento, si no cambian radicalmente.
+ Por fin se fue el cuestionadísimo Adán Augusto López de la coordinación del grupo parlamentario de Morena en el Senado.
+ Con la reforma electoral cerrarían la posibilidad de que otra expresión política le dispute el poder al oficialismo.
PRIMER TIEMPO
Esta semana se ha escrito mucho respecto de la revocación de mandato. Que si hubo fraude, que si repitieron prácticas del PRI potenciadas, pero todo eso es discurso y, por supuesto, posicionamientos.
Vayamos a los datos, que como he dicho en esta columna, son fríos y muestran una película, temporal, pero que servirá de análisis.
Hay que decir que nada ha pasado desde ese fatídico domingo del 25 de enero para Salomón Jara Cruz. Muchos esperaban que cortara cabezas, pero no, va con tiento hasta ahora. El problema para ellos es que por más cabezas que corten, si no cambia la principal, todo seguirá en estrepitosa caída.
Veamos los datos:
Salomón Jara sobrevivió la revocación con 550 mil 274 votos (58.82%) a favor de su continuidad, pero perdió en 6 distritos de 25 totales.
Distrito 13 - Oaxaca de Juárez (70.28% votó revocar) - su peor derrota.
Distrito 12 - Santa Lucía del Camino (59.98% votó revocar).
Distrito 15 - Santa Cruz Xoxocotlán (66.66% votó revocar).
Distrito 14 - Villa de Etla (65.84% votó revocar).
Distrito 18 - Santo Domingo Tehuantepec (50.68% votó revocar).
Distrito 9 - Ixtlán de Juárez (52.15% votó revocar).
Sus mejores victorias:
Distrito 7 - Putla (82.88% a favor).
Distrito 10 - San Pedro y San Pablo Ayutla (77.15% a favor).
Distrito 1 - San Felipe Jalapa de Díaz (75.58% a favor).
Salomón Jara perdió 146 mil 214 votos en comparación de la elección constitucional de 2022, es decir, tuvo una caída de 18.6% en los primeros 3 años de su administración.
En 2022, Salomón ganó los 25 distritos, si esa cifra se compara con los resultados de hoy para una hipotética elección del Congreso, tendría solo 19 diputaciones.
Ahora bien, el rechazo más fuerte vino de la zona metropolitana de Oaxaca, seguido de otros centros urbanos, principalmente municipios conurbados a la capital y de Valles Centrales, donde se ubican profesionistas con un nivel académico de nivel medio o superior y se cumplió la máxima de a menor abstención, ventaja para el opositor. Si la gente sale a votar en esa proporción, Morena ya no gobernará la ciudad de Oaxaca y esos municipios, pero es una proyección temprana.
No olvidemos que cada elección es distinta y la determinan diferentes circunstancias.
Los seis distritos donde perdió Salomón están representados por diputados de Morena, lo cual indica que el aparato de movilización no funcionó, ni siquiera los presidentes municipales destinaron esfuerzos para mejorar los resultados.
Los diputados locales y federales, no pudieron o no quisieron defender a su gobernador.
La paradoja del clientelismo es el dato más importante de la revocación.
Oaxaca tiene 1 millón 555 mil 972 personas beneficiarias de programas Bienestar: 439 mil 268 adultos mayores; 391 mil 744 becas de educación básica; 239 mil 079 de producción, entre otros, muchos más, además de programas locales como “Mi primera chamba”.
¿Dónde estuvieron esos votos? porque en la revocación solo participaron 550 mil 274, es decir, 1 millón 005 mil 698 personas beneficiarias no acudieron.
Esto significa el 64.63% de beneficiarios se perciben como ciudadanos autónomos y conciben los programas como un derecho y no como un favor político, tanto que no se sienten obligados a votar.
Algo está fallando brutalmente y si Salomón no lo ve, está en la antesala de la derrota como movimiento.
Ni siquiera los programas Bienestar le funcionaron como maquinaria clientelar y eso es ya mucho, pero tiene una razón importante: se ha peleado con todos.
Motivado por su propio carácter, su tendencia al pleito sin sentido ni beneficio y azuzado por colaboradores que ya demostraron su ineficiencia política y su inutilidad en la función pública, el gobernador no sólo se pelea con opositores y ex gobernadores, sino con los principales representantes de las otras corrientes de Morena y del PT, que son en realidad sus principales detractores y buena parte de la razón de su pasada derrota, en los hechos, en la consulta de revocación de mandato.
Es poco probable que puedan recomponer esas relaciones que ellos mismos dinamitaron, porque quienes los conocen y los han tratado, aseguran que con el equipo gobernante no se pueden hacer acuerdos porque no respetan ningún compromiso.
Regresemos a nuestro análisis: Ni la estructura de educación ni la estructura de Bienestar hicieron nada por el gobernador, al contrario, otro tanto y alcanzan ese 10 por ciento que faltó para que la revocación fuera vinculante.
La gente no se siente comprometida a votar por quien da los apoyos y por eso fue mayor el voto en la zona urbana.
Salomón conserva el voto rural, como se decía del PRI, las casillas que llegan al final y que pueden ser manipulables, seguramente manoseadas con las tácticas electorales fraudulentas que revivieron el pasado domingo, como sucedió en Putla, Ayutla y Jalapa de Díaz.
Ahora la pregunta es quién aprovechará ese rechazo ciudadano y conformará una propuesta realmente atractiva para la sociedad en su descontento.
No lo sé, no hay ningún liderazgo visible que congregue y canalice toda esa inconformidad y en un escenario sin presencias relevantes, volverá a ganar Morena, pero es muy probable que no sea el grupo morenista de Salomón Jara.
En 2027 y 2028 serán las elecciones más importantes que haya tenido Oaxaca: gubernatura, Congreso local, Ayuntamientos, Poder Judicial.
Morena tendrá a su favor que será el partido dominante, que tendrá a Claudia Sheinbaum Pardo en el gobierno federal, una oposición desorganizada y sin recursos y una maquinaria electoral que no necesitará, como en esta consulta, que la movilicen.
Morena ganará el gobierno pero perderá parte del Congreso, y si pierde Morena, la inconformidad arrastrará el Congreso y algunos ayuntamientos. De la elección judicial no se hablará mucho, porque la gubernatura es el centro del debate.
Es previsible una fractura mucho más marcada al interior de Morena. Sí hay un descontento con Salomón y una lucha interna tremenda por obtener la candidatura, además de una ruptura con el gobierno federal.
Salomón podría no entregar buenas cuentas para su partido y si se unifica la oposición, podrían ganar entre 8 y 12 distritos locales.
¿Qué requiere la oposición para ser competitiva?
Unificarse, realmente, ir juntos, con un candidato o candidata carismática y con recursos, sin escándalos de corrupción y canalizando ese hartazgo ciudadano.
Solo así podrían ser una opción competitiva e incluso, lograr la alternancia.
Ojo, los distritos donde ganó Salomón la revocación no son con los que se gana la gubernatura y el voto informado tendrá un papel relevante en ello.
Sus fortalezas fueron Distrito 7 - Putla (82.88%), Distrito 10 - Ayutla (77.15%), Distrito 1 - Jalapa de Díaz (75.58%) y Distrito 20 - Juchitán (72.14%).
Salomón perdió también, estrepitosamente, la narrativa pública y en medios, que aunado a esa división interna, es una bomba. Pero esto es resultado de una visión facciosa, de actitudes soberbias y de estrategias fallidas de sus equipos de Comunicación política y mediática.
Salomón tiene 70% de rechazo en zona metropolitana. Su imagen arrastrará al candidato sucesor con la percepción de mal gobierno. Desde ya se puede anticipar el voto urbano perdido, solo hay que revisar perfiles y elegir bien la candidatura y los opositores tendrán la ciudad de Oaxaca como joya de la corona.
La clase media, si es que la hay, rechaza a Morena, los jóvenes universitarios rechazan a Morena y para colmo, los programas Bienestar no generaron ninguna lealtad.
¿Qué debe hacer Morena para ganar en 2027? El dilema estará en distanciarse de Salomón Jara y elegir un candidato o una candidata sin vínculos estrechos, con una narrativa de renovación, incluso evitar que Salomón sea una figura visible.
Morena tendrá que recuperar la zona metropolitana y eso conlleva mejora de servicios urbanos, presentar un candidato o candidata con perfil urbano, profesional y que de confianza.
Trabajar en su movilización y hacer efectivas sus estructuras. Ya no confiarse en el clientelismo de programas que, como ya se dieron cuenta, no es una estructura real. Tendrá que ir puerta por puerta a recuperar el voto, porque aquello de que son de territorio les quedó mucho a deber.
El gobernador no ganó ni en su casilla y eso ya dice mucho.
La oposición deberá vigilar que el proceso sea transparente, evite imposiciones y buscar el consenso con grupos locales.
Además, buscar un candidato o candidata única de coalición amplia que no pelee por cuotas, sino tengan un programa común muy claro y como hemos dicho, capitalizar el descontento urbano, con mensajes anticorrupción, recuperar la atención de la clase media y hacer énfasis en los servicios.
Por ahora, Morena mantiene mayoría estatal pero está debilitada.
Los programas Bienestar no funcionan como maquinaria clientelar, 70% de abstención lo demuestra.
Hay un México urbano vs rural muy marcado en Oaxaca. Salomón Jara es un lastre para Morena en zonas urbanas; si quiere recuperarlas, que es posible, tiene que trabajar mucho.
Morena seguirá siendo favorita por recursos y estructura en 2027, pero podría perder de 5 a 7 distritos adicionales si no corrige rumbo.
La gubernatura es ganable para Morena pero no por amplio margen, la sufrirán y en una de esas, la perderán. Ya sabremos qué tanto pesa el efecto Claudia Sheinbaum.
¿Qué debe hacer Salomón?
Si quiere la reconquista de la zona metropolitana, en seis meses tendrá que hacer obra pública visible: bacheo, alumbrado, seguridad, parques, etcétera.
Tendrá que recorrer a pie para volver al contacto directo con los ciudadanos, pues es puro cuento aquello que son de territorio, si fuera así, no hubiera sido ese resultado ¿verdad?
Mejorar su relación con los beneficiarios y esto comienza por limar asperezas con su archi - requete - contra enemiga Nancy Ortiz Cabrera, la señora de las becas Bienestar, lo que dudamos, porque apenas terminó la consulta del domingo, a los brillantes asesores y colaboradores del gobernador solo se les ocurrió atacarla con campañas negras en redes sociales. De verdad, como dice el clásico, no entienden que no entienden.
Preparar el 2027 sin ser el protagonista, tiene tiempo. Gobernar bien pero con perfil bajo; construir liderazgos alternativos y crear una estructura territorial permanente.
Limar asperezas con quienes negociarán con la Ciudad de México, que a estas alturas del gobierno y por los daños políticos causados, se ve casi imposible.
La gran verdad que deben aceptar, es que tienen 70% de rechazo en la ciudad, y un millón de beneficiarios que no los apoyaron.
¿No les asusta? Pues tienen dos años para corregir el rumbo si actúan como políticos y no como porros de la política.
La pregunta es: ¿trabajarán en resultados o seguirán confiando en la “maquinaria” que falló?
Más allá de las lecturas políticas, lo que nos debe interesar como ciudadanos es la participación.
Si el resultado hubiera sido mayoritariamente de rechazo, con ese porcentaje, tampoco hubiese sido vinculante.
Salomón Jara sobrevivió la revocación de mandato con 58.82% de votos a favor de su continuidad versus 38.1% que pidió su salida.
Sin embargo, el resultado es más complejo de lo que las cifras sugieren: La participación ciudadana fue apenas del 29.9%, muy por debajo del 40% necesario para que el resultado fuera vinculante
El ejercicio costó entre 99 y 186 millones de pesos según diferentes estimaciones, generando críticas sobre el uso de recursos
El 58.82% se pronunció a su favor, lo que le permite reclamar legitimidad democrática, por lo menos en el papel.
Logró una participación del 29.9%, superior al 17.7% de la revocación de AMLO y al 13% de la elección judicial 2025, datos que han presumido sin un verdadero impacto en la narrativa pública o mediática.
Jara sale técnicamente victorioso pero políticamente debilitado. El alto voto de rechazo, casi 40%, revela un descontento significativo que no puede ignorar.
La tensión entre Salomón Jara (Morena) y Benjamín Robles (PT) fue lo más notorio. Ambos fueron compañeros de gabinete en la administración de Gabino Cué Monteagudo, pero se convirtieron en rivales por la disputa de la gubernatura en 2016.
El PT acusó fraude electoral, señalando que representantes de casilla fueron sobornados y que las urnas fueron manipuladas.
Esta disputa evidencia la fractura más evidente que crecerá entre los aliados PVEM, Morena y PT recién reafirmados para futuras elecciones.
Ese 40% de rechazo afectará la capacidad de Jara para gobernar efectivamente los años restantes de su mandato.
Oaxaca se convirtió en el primer estado en someter el cargo del gobernador a revocación de mandato, pero el nepotismo pesa y profundiza la desconfianza. Un nepotismo que el propio gobernador y los beneficiados se niegan a reconocer, a pesar de que todos fuera de ese círculo lo ven como uno de los principales lastres del gobierno y de su partido.
Veamos los datos finales:
Para que el ejercicio fuera vinculante se requería una participación mínima: 40% de la lista nominal. 40% de 3 millones 127 mil 753 = 1 millón 251 mil 101 votos
Faltaron 315 mil 601, en términos porcentuales, 10.09 puntos debajo del margen requerido.
La participación fue apenas 3 de cada 10 ciudadanos (29.91%)
Para ser vinculante se necesitaban 4 de cada 10 ciudadanos (40%)
La diferencia es equivalente a la población total de municipios como Tuxtepec, Juchitán y Salina Cruz combinados.
Solo el 17.6% votó activamente por su continuidad (550 mil 274 ÷ 3 millones 127 mil 753).
El 11.4% votó activamente por su salida (357 mil 025 ÷ 3 millones 127 mil 753).
El 70.1% NO participó (2 millones 192 mil 253 ciudadanos).
Ahora bien, si medimos la brecha de legitimidad, la interpretación amplía el margen de rechazo.
Si sumamos Votos por revocación: 357 mil 025 más Ciudadanos que no participaron: 2 millones 192 mil 253, el total: 2 millones 549 mil 278, es decir, 81.5% de la lista nominal.
Más de 8 de cada 10 oaxaqueños con credencial no votaron para que Jara continuara.
De ahí que sea engañosa esa mayoría entre quienes votaron, dejando un déficit de legitimidad que sus opositores pueden explotar políticamente si no hace cambios urgentes y necesarios, comenzando con él y su círculo cercano.
Y como remate, los señalamientos del PT, su ex aliado político, descarnados, sin maquillaje y sin dobleces: compra de votos, relleno de urnas, casillas zapato y zonas donde “votaron” más del 100% de los ciudadanos registrados, corrupción de los funcionarios de casillas en los lugares donde supuestamente ganó la postura del oficialismo; en suma, según los petistas, un descarado fraude electoral que no se veía ni en los viejos tiempos del PRI.
SEGUNDO TIEMPO
Por fin se fue el cuestionadísimo Adán Augusto López Hernández de la coordinación del grupo parlamentario de Morena en el Senado de la República. Aunque deja el liderazgo y la presidencia de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), se mantendrá como senador sin solicitar licencia.
Dijo que su salida tiene como fin concentrarse en “trabajo de territorio” de cara a las elecciones de 2027, pero en realidad se da en el contexto de las presiones del gobierno de Estados Unidos y de su presidente Donald Trump para que el gobierno de México actúe contra los cárteles de las drogas y los narcopolíticos.
Ignacio Mier Velazco asumió formalmente la coordinación de la bancada y el liderazgo en la Cámara Alta como su sucesor directo.
El nombre de Adán Augusto ha estado vinculado mediáticamente con el grupo criminal La Barredora, debido a su relación con Hernán Bermúdez Requena, quien fuera su secretario de Seguridad Pública en Tabasco durante su gubernatura.
Reportes de inteligencia de la Secretaría de la Defensa Nacional, la Sedena, revelados tras el hackeo de Guacamaya Leaks, identificaron a Bermúdez como presunto líder o cómplice de La Barredora, organización dedicada al huachicol y extorsión, entre otros crímenes como asesinatos y narcotráfico.
Adán Augusto ha negado sistemáticamente cualquier vínculo directo con el grupo criminal, afirmando que no sospechó de las actividades de su ex colaborador, argumento que ha usado la Fiscalía General de la República (FGR), para no abrir una carpeta de investigación directa contra él ni lo ha sido citado a declarar por este caso específico hasta la fecha.
COLOFÓN
Continúa y crece el debate por la reforma electoral que viene.
En El Universal, Rosario Robles convoca a integrar “un frente ciudadano para detener la ley Maduro” cuyo objetivo es, asegura, “enterrar el sistema que hizo factible el arribo de López Obrador a la presidencia para que no haya posibilidad de que alguna otra expresión política les dispute el poder... El peligro entonces no es solo que se le cierren las puertas a la oposición, sino que directamente la delincuencia organizada influya de manera determinante en regiones que domina sin que exista ninguna traba legal.”
El término “Ley Maduro” es un concepto político acuñado por la oposición en México, principalmente el PAN mediante su coordinador en el Senado Ricardo Anaya y el PRI, a través de su dirigente nacional Alejandro ‘Alito’ Moreno, para referirse de manera crítica a la propuesta de reforma electoral impulsada por el gobierno de Morena, señalamientos que, por supuesto, ha descalificado la dirigente nacional del partido guinda, Luisa María Alcalde Luján.
La oposición utiliza esta etiqueta comparando la iniciativa con el sistema político de Venezuela bajo Nicolás Maduro. Argumentan que la reforma busca capturar las instituciones electorales, como el Instituto Nacional Electoral (INE), para que el partido en el poder mantenga el control absoluto de los comicios.
Los puntos clave de la crítica son el control electoral, porque acusan que la reforma busca eliminar la autonomía del órgano electoral para facilitar la permanencia en el poder del grupo gobernante.
Se vincula también con la intención de eliminar a los legisladores plurinominales, lo que, según críticos, anularía la representación de las minorías y se percibe como un paso más tras la desaparición de otros organismos autónomos para consolidar un régimen con menos contrapesos.
Veamos el artículo de Rosario Robles:
“En medio de la incertidumbre que representa la relación con el gobierno de Trump, de la violencia que persiste en el país, del nulo crecimiento económico, el oficialismo le sigue apostando a la división y a la decisión de cambiar las reglas electorales que permitieron la alternancia en el poder, la representación plural, la presencia de las minorías y una competencia más equitativa.
“Quieren cambiar las reglas que pavimentaron el camino para que, en 1997, el cardenismo ganara la capital de la República, triunfo que hizo posible que en el dos mil López Obrador se convirtiera en el Jefe de Gobierno e iniciara así de manera contundente su ascenso político nacional. Pretenden desmantelar las normas que solo han sido modificadas exclusivamente para mejorarlas y con el consenso de todas las fuerzas políticas. Su objetivo es enterrar el sistema que hizo factible el arribo de López Obrador a la presidencia para que no haya posibilidad de que alguna otra expresión política les dispute el poder.
“Siguiendo el modelo venezolano y traicionando la lucha democrática de la que formaron parte han puesto sobre la mesa —todavía de manera extraoficial— una reforma regresiva y en la que el consenso es lo que menos les importa. Es el último eslabón en su estrategia de concentración del poder en la presidencia, de la eliminación de la división de poderes y de la sujeción de estos al oficialismo.
“El argumento que se esgrime es que hay que disminuir el costo de las elecciones, el mismo que han utilizado para golpear al Poder Judicial y desmantelar instituciones, pero que hoy enfrenta la realidad de su incongruencia como, por ejemplo, con la compra de las nada austeras camionetas para los ministros de la Corte. Ya la elección judicial con sus acordeones y procedimientos poco claros, o el manchado proceso de revocación de mandato en Oaxaca, nos demuestra por dónde quieren caminar.
“Pero lo más grave de todo esto es que de todos los cambios propuestos ninguno tiene que ver con impedir el financiamiento ilegal que, como el huachicol, les permitió competir con recursos cuantiosos o lo que es peor con impedir la participación del crimen organizado en las elecciones, que por lo menos en ciertos ámbitos municipales y estatales ha quedado documentada. El peligro entonces no es solo que se le cierren las puertas a la oposición, sino que directamente la delincuencia organizada influya de manera determinante en regiones que domina sin que exista ninguna traba legal.
“Los riesgos de regresión permean la propuesta oficial y sólo una enorme confluencia ciudadana le puede cerrar la puerta a este tufo autoritario. De ahí la iniciativa de ex y legisladores, académicos, analistas, líderes sociales, feministas y otros, de formar un gran frente amplio que frene esta intentona de aprobar la Ley Maduro con su sobrerrepresentación ilegal y anticonstitucional en el Congreso.
“La experiencia de la reforma judicial debe servir para entender que sólo una coalición lo más amplia posible de fuerzas ciudadanas y sociales puede detener esta reforma y que ante la decisión del oficialismo de no escuchar otras voces, el único camino es recurrir a la resistencia civil pacífica para defender la democracia y a nuestra patria.”
NGE

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